La miopía es uno de los problemas visuales más frecuentes en la actualidad y su incidencia no deja de aumentar, especialmente entre niños y adolescentes. Aunque suele asociarse únicamente a la dificultad para ver bien de lejos, esta alteración visual puede tener un impacto mucho mayor en la salud ocular si no se controla adecuadamente.

Con motivo del Día Mundial de la Miopía, queremos explicar cómo puede afectar esta alteración a la visión, qué factores favorecen su progresión y por qué las revisiones visuales son fundamentales para detectarla y controlarla a tiempo.

La miopía: un problema visual cada vez más frecuente

La miopía es un defecto refractivo que hace que las imágenes se enfoquen por delante de la retina en lugar de hacerlo sobre ella. Como consecuencia, las personas con miopía ven con nitidez los objetos cercanos, mientras que los situados a cierta distancia aparecen borrosos.

En las últimas décadas, la prevalencia de la miopía ha aumentado de forma considerable en todo el mundo. Entre los factores que pueden influir se encuentran la predisposición genética, el incremento del tiempo dedicado a actividades de visión próxima —como el uso de pantallas o la lectura— y la reducción del tiempo que pasamos al aire libre.

¿Cómo afecta la miopía a la visión?

Los síntomas más habituales son la dificultad para ver con claridad de lejos, la necesidad de entrecerrar los ojos para enfocar y la fatiga visual tras realizar determinadas actividades.

La miopía puede afectar a tareas cotidianas como conducir, asistir a clase, practicar deporte o reconocer personas a cierta distancia. Cuando la graduación aumenta, también es frecuente experimentar molestias visuales o dolores de cabeza asociados al esfuerzo de enfoque.

Aunque suele corregirse fácilmente mediante gafas o lentes de contacto, es importante realizar un seguimiento periódico para comprobar su evolución, especialmente durante la infancia y la adolescencia.

¿Por qué es importante controlar la progresión de la miopía?

No todas las miopías evolucionan igual. En algunas personas la graduación permanece estable durante años, mientras que en otras continúa aumentando con el paso del tiempo.

Cuando la miopía alcanza valores elevados, el riesgo de desarrollar determinadas patologías oculares también puede incrementarse. Entre ellas se encuentran el desprendimiento de retina, algunas formas de glaucoma o determinados cambios degenerativos en la retina.

Por este motivo, actualmente no solo se busca corregir la visión, sino también controlar la progresión de la miopía siempre que sea posible.

Miopía y su impacto en la visión

Factores que pueden favorecer su progresión

El desarrollo y la evolución de la miopía dependen de múltiples factores.

La herencia desempeña un papel importante, ya que los niños con uno o ambos progenitores miopes presentan una mayor probabilidad de desarrollarla.

A ello se suman factores relacionados con el estilo de vida, como el uso prolongado de dispositivos electrónicos, las actividades de visión cercana mantenidas durante muchas horas sin descansos o el escaso tiempo dedicado a actividades al aire libre. Aunque estos factores no explican todos los casos, sí pueden influir en la evolución de la miopía.

¿Se puede controlar la miopía?

En la actualidad existen diferentes estrategias destinadas a ralentizar la progresión de la miopía, especialmente durante la infancia, etapa en la que el ojo todavía está en desarrollo.

La elección del tratamiento dependerá de las características de cada paciente y siempre debe realizarse tras una evaluación visual completa. El seguimiento periódico permite valorar la evolución de la graduación y determinar cuál es la opción más adecuada en cada caso.

La importancia de las revisiones visuales

Detectar la miopía de forma precoz permite actuar antes y realizar un seguimiento adecuado de su evolución.

En el caso de los niños, las revisiones visuales periódicas son especialmente importantes, ya que muchas veces no son conscientes de que ven peor de lo normal o no saben expresar las dificultades que experimentan.

En Gómez Lor trabajamos en la detección, seguimiento y control de la miopía mediante un estudio individualizado de cada caso. Si tienes dudas sobre la evolución de tu graduación o quieres conocer las opciones disponibles para controlar la progresión de la miopía, estaremos encantados de asesorarte: puedes encontrarnos en C/Sagasta, 6, en el centro de Pontevedra, a través del formulario de contacto o llamando al teléfono 986852727.